sublime el momento en que con mi taza de té o de café, o mi vaso de birra o de vino, armo un cigarro con los dedos, lo fumo y escribo unas líneas contemplando la nada, utilizando la oportunidad de paz respectiva de cada madrugada para limpiar un poco más el caos del alma son exactamente ocho minutos
Me niego a llorar con hambre a abrazar almohadas mojadas a guardar imágenes verbos y adioses. Para qué? Para tener qué poner sobre los muebles? Para hacer manchas de algo que no existe? Me niego y busco cajas y escribo cuadernos que quemo en el patio de atrás.
Comentarios
Publicar un comentario